Cambio profundo en la forma en que las aseguradoras deben diseñar y operar sus sistemas
Por: Prensa bdt global
Artículo
La entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile (Ley 21.719), prevista para diciembre de 2026, marca un cambio profundo en la forma en que las aseguradoras deben diseñar y operar sus sistemas.
A diferencia de regulaciones anteriores, el foco ya no está puesto únicamente en políticas o cláusulas contractuales, sino en la capacidad técnica de la arquitectura para demostrar control, trazabilidad y responsabilidad sobre el dato.
Desde una perspectiva tecnológica, la ley no se “implementa”. Se construye.
Para las áreas de IT y Arquitectura, la adecuación a la Ley 21.719 implica responder preguntas muy concretas:
Responder estas preguntas requiere visibilidad real sobre los flujos de datos, no solo conocimiento teórico de los sistemas.
En la práctica, la ley atraviesa todos los componentes críticos:
Desde una mirada de arquitectura, la Ley 21.719 impulsa la incorporación de capacidades transversales, entre ellas:
Estas capacidades no deben pensarse como módulos aislados, sino como parte de una arquitectura orientada al gobierno del dato.
La Ley 21.719 refuerza la necesidad de un enfoque de Compliance by Design: la privacidad y la protección de datos deben estar integradas desde el diseño de los sistemas, no agregadas como controles posteriores.
Esto implica decisiones de arquitectura, modelos de datos, patrones de integración y automatización que acompañen la operación diaria sin frenar el negocio.
En el nuevo contexto regulatorio, la tecnología cumple un rol que va más allá de habilitar eficiencia.También protege la confianza del asegurado, la reputación de la compañía y la sostenibilidad del negocio.
La ley fija el estándar. La arquitectura define si ese estándar puede cumplirse de forma consistente y demostrable.
Porque, en este nuevo escenario, la arquitectura tecnológica deja de ser soporte y pasa a ser garantía de cumplimiento y confianza.
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Contacto de Prensa:
Claudia Quilindro
Líder de Marketing y Comunicaciones
cquilindro@bdtglobal.com
Ley de Protección de Datos Personales - Chile
Por: Nicolas Rennis
Artículo
Durante años, la industria aseguradora ha avanzado con fuerza en automatización, digitalización e integración de sistemas. Ese recorrido permitió escalar operaciones, mejorar la experiencia del cliente y ganar eficiencia. Sin embargo, la entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile (Ley 21.719) introduce un cambio más profundo: redefine cómo las aseguradoras deben gobernar el dato como parte central de su modelo de negocio.
El riesgo de mirar esta ley únicamente como un tema legal es alto. No porque el cumplimiento normativo no sea importante, sino porque el verdadero impacto no está en los documentos, sino en la operación real: en los sistemas, en los procesos y en las decisiones que se toman todos los días a partir de los datos.
El dato no es un elemento accesorio en el negocio asegurador. La información personal, financiera y de salud es el insumo central sobre el que se toman decisiones críticas. Además, la industria opera con:
En este contexto, la Ley 21.719 eleva el estándar sobre cómo se obtiene el dato, cómo se utiliza, cómo se explica una decisión y cómo se protege la información a lo largo de todo su ciclo de vida.
No se trata solo de cumplir con nuevas obligaciones. Se trata de demostrar control, trazabilidad y responsabilidad.
Diciembre de 2026 puede parecer lejano. Pero la adecuación a este nuevo estándar no es un ajuste de último momento. En la práctica, hablamos de reingenierías de procesos y sistemas que requieren planificación, decisiones técnicas y tiempo de implementación.
El mayor riesgo no es la sanción. El mayor riesgo es subestimar el esfuerzo y verse obligado a correr, improvisar o tomar decisiones apresuradas cuando el margen de maniobra ya es bajo.
Cuando se la integra estratégicamente, la nueva Ley deja de ser solo un desafío regulatorio, y se convierte en una oportunidad para ordenar el core, fortalecer la confianza del asegurado y construir bases tecnológicas más sólidas para el futuro.
La ley fija el estándar. La diferencia estará en cómo cada aseguradora decida recorrer ese camino.
Porque, en este nuevo contexto, ya no se trata solo de cumplir. Se trata de gobernar el dato como un activo estratégico del negocio asegurador.
Buenos Aires,Febrero 2026 -
Contacto de Prensa:
Claudia Quilindro
Líder de Marketing y Comunicaciones
cquilindro@bdtglobal.com
Por qué empezar ahora marca la diferencia en 2027
Por: Federico Sardi
Artículo
En muchas conversaciones con líderes de la industria aseguradora en Chile aparece una idea recurrente: “la ley entra en vigencia en diciembre de 2026, todavía hay tiempo”. Esa percepción es comprensible, pero también es uno de los principales riesgos frente a la nueva Ley de Protección de Datos Personales (Ley 21.719).
La experiencia muestra que el mayor desafío no está en entender la norma, sino en dimensionar lo que implica adaptarla a la operación real de una aseguradora.
Cuando se analiza con más detalle, la adecuación a la nueva Ley rara vez se resuelve con ajustes rápidos. En la práctica, suele implicar:
Este tipo de transformaciones, incluso cuando se abordan de forma incremental, requieren entre 12 y 18 meses de trabajo planificado. Esperar demasiado reduce el margen de decisión y obliga a priorizar solo lo urgente.
En el día a día, los principales puntos de fricción suelen aparecer en áreas muy concretas:
Estos desafíos no son teóricos. Afectan directamente la operación, los tiempos de respuesta y la capacidad de escalar el negocio.
Un error común es intentar abordar la adecuación como un proyecto único y masivo. Las aseguradoras que mejor avanzan suelen adoptar un enfoque distinto:
Este enfoque no solo reduce riesgos regulatorios, sino que mejora la calidad y el control de la información en el largo plazo.
La Ley 21.719 establece un nuevo estándar. Todas las aseguradoras deberán alcanzarlo. La diferencia estará en quiénes llegan preparadas y quiénes llegan corriendo.
Empezar ahora no significa ejecutar todo de inmediato. Significa ganar visibilidad, margen de decisión y capacidad de planificación.
Porque, cuando se trata de datos, arquitectura y procesos críticos, el tiempo es uno de los activos más valiosos.
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Contacto de Prensa:
Claudia Quilindro
Líder de Marketing y Comunicaciones
cquilindro@bdtglobal.com